
“Vivimos bajo amenaza latente aunque no haya alerta oficial”. Ante la escalada del conflicto entre Israel e Irán, que ya tuvo repercusiones con ataques en Medio Oriente y una base estadounidense en Qatar, Pablo Soskin explicó que si bien en Argentina no hay una alerta específica, las comunidades judías viven bajo protocolos de seguridad permanentes. “No estamos ajenos, ya sufrimos dos atentados y eso cambió nuestra forma de vivir. Mis hijos crecieron con medidas de seguridad que antes no existían”, lamentó. Soskin contó que la DAIA nacional trabaja coordinadamente con los ministerios de Seguridad nacional y provinciales, y que en Entre Ríos se refuerzan controles según el contexto local. También mencionó que existen medidas especiales en los accesos al país, dado el riesgo de infiltración de personas vinculadas con el terrorismo desde países aliados de Irán, como Bolivia o Venezuela. En cuanto al posicionamiento del presidente Javier Milei, dijo que “fue claro desde el principio, eligió estar del lado de la democracia, de Occidente, junto a Israel y Estados Unidos”. Remarcó que como institución, la DAIA no toma partido en decisiones geopolíticas del gobierno argentino, pero sí observan con atención los vínculos internacionales que podrían afectar la seguridad de las comunidades judías. Sobre la raíz del conflicto, fue contundente: “No es una guerra por tierras o petróleo. Es un odio religioso. Irán no comparte frontera con Israel, pero financia grupos terroristas para atacarlo. El problema es que no buscan un interés económico, buscan destruir al otro por lo que representa”. Finalmente, pidió tranquilidad a la sociedad pero sin ingenuidad: “No hay una amenaza concreta, pero siempre estamos en riesgo porque Argentina tiene una de las comunidades judías más grandes del mundo. No podemos vivir como si nada pasara”.
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