
“Una policía usada y descartada”: crece la bronca contra Roncaglia por el abandono a los retirados .“Ni en la dictadura vivimos lo que estamos pasando ahora.” La frase de Luis Romero, policía retirado tras 30 años de servicio, resume el nivel de indignación que atraviesa a la familia policial entrerriana.El bono de $34 mil pesos anunciado por el ministro de Seguridad, Néstor Roncaglia, encendió la mecha: no alcanza ni para lavar el uniforme y, encima, deja afuera a los jubilados, administrativos y logísticos. “Es una falta de respeto. Dimos los mejores años de nuestra vida a la institución, arriesgamos la vida, y hoy somos descartables. Si compramos los remedios, no comemos. Si comemos, no podemos comprar los remedios. Ese es el nivel de abandono al que nos llevaron. ”El relato, estremece. Es insulino dependiente y desde agosto no recibe su medicación. “Aporté 30 años a la obra social y hoy tengo que rogar que me entreguen los remedios. A veces tengo que comprar lo que puedo, y hay compañeros que no tienen ni para el colectivo para ir a reclamar. Esa es la realidad que Roncaglia no quiere ver.” Denunció además que la obra social policial solo se acuerda de descontar, no de asistir:“Nunca se olvidan de descontarte. No somos prioridad para nadie. “Una fuerza partida y humillada”. “El bono de Roncaglia no solo es miserable, sino también discriminatorio. “Ni siquiera todos los activos lo cobran. Dejaron afuera a las direcciones de ayudantía, logística y administración porque no son operativos. Es decir, dentro de la misma fuerza hay policías de primera y de segunda. Así se divide y se humilla a la institución.” El ex-efectivo no duda en señalar a la cúpula: “Roncaglia y el jefe de Policía trabajan para la foto y los partes de prensa. En lo operativo andan bien, pero en lo humano están vacíos. Nos tratan como material de descarte, como si fuéramos un estorbo”. “Defendimos gobiernos, hoy mendigamos medicación”.Romero repasó su carrera con amargura: “Serví 30 años y seis meses. Estuve con gobiernos militares, radicales, peronistas, y siempre fuimos una fuerza leal y subordinada. Defendimos la Casa de Gobierno cuando querían quemarla, sin preguntar de qué color era el gobierno. Hoy el premio que tenemos es el olvido. ” El propio gobernador prometió no pagar más sumas en negro, pero el bono volvió a ser un paliativo precario que excluye a miles de retirados. “Vamos a manifestarnos, porque también somos pueblo”. El viernes 24 de octubre, familiares y policías retirados realizarán una sentada frente a Casa de Gobierno. “No tenemos gremio, no cortamos calles, no quemamos gomas. Pero tenemos voz y tenemos dignidad. Somos parte de la sociedad y pasamos las mismas necesidades que cualquier ciudadano. Si hay hambre en el pueblo, también hay hambre en la policía. ”Cierra con una advertencia que suena más a lamento que a amenaza: “La fuerza está enferma. Hay compañeros que se quitan la vida, hay familias desesperadas. Roncaglia gobierna para los titulares, pero en la base hay dolor y abandono.
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