
Industriales pymes alertan que el rumbo del Gobierno puede cerrar el 20% de las fábricas. Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos hablo con “GPS” y nos comento que la industria PYME atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas y el Gobierno nacional, lejos de ofrecer respuestas, avanza sin medidas concretas que sostengan la producción y el empleo. Alertó que el acuerdo Mercosur–Unión Europea, en las condiciones actuales, podría provocar el cierre de hasta el 20% de las fábricas. “No estamos en contra del acuerdo, pero hoy la Argentina no está en condiciones de competir. En este escenario no vamos a ser socios, vamos a ser clientes”. La advertencia llega en un contexto marcado por una recesión profunda, donde ya cerraron más de 22.000 empresas y se perdieron más de 300.000 puestos de trabajo formales en apenas dos años. El dirigente PYME puso el foco en la falta absoluta de política industrial. Señaló que las empresas argentinas enfrentan tasas de interés del 50%, costos energéticos elevados, una fuerte presión impositiva y costos laborales indirectos que las dejan en desventaja total frente a competidores internacionales que acceden a financiamiento al 2% o 4%. “Así no se puede competir”, remarcó. Además, denunció una competencia desleal por el ingreso de productos importados —principalmente de China— a precios de dumping y sin controles de calidad, sanitarios ni normativos, mientras que a la industria nacional se le exige cumplir estándares cada vez más altos. Sectores como el textil, calzado, bienes de capital y parte del entramado automotriz ya operan con niveles críticos de capacidad instalada. También cuestionó el rumbo económico del Gobierno: “Todo indica que se busca un país de servicios, pero la Argentina es y fue un país industrial. La industria es un patrimonio que hay que cuidar”. Recordó que durante la pandemia fue el entramado industrial el que permitió garantizar producción y abastecimiento. El cierre del diagnóstico fue una advertencia política directa: sin una mesa urgente de diálogo, sin reglas de equidad y sin medidas que bajen los costos de producir, la apertura comercial puede acelerar un proceso de desindustrialización que deje a la Argentina relegada en la disputa entre grandes potencias, con un mercado interno cada vez más chico y más pobreza estructural. “Las pymes no piden cerrar fronteras. Piden igualdad para competir. Hoy esa igualdad no existe y el Gobierno mira para otro lado”, concluyó.
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