
La citricultura entrerriana vende hasta un 50% por debajo del costo y hay lotes sin cosechar. El presidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos, Pablo Molo, advirtió por la fuerte crisis que atraviesa el sector. Señaló que producir un kilo de mandarinas o naranjas cuesta entre $120 y $130, mientras que los productores llegan a venderlo entre $50 y $100. “Estamos produciendo a pérdida”, afirmó. La citricultura entrerriana atraviesa un escenario de fuerte preocupación debido a la caída de los mercados, el aumento de los costos y la dificultad para colocar la producción. Así lo describió Pablo Molo, presidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos, quien aseguró que actualmente existen lotes que directamente no fueron cosechados porque los números no permiten afrontar los costos. El dirigente señaló que durante mayo, junio y julio la situación fue particularmente compleja y que esperan una mejora hacia fines de agosto y principios de septiembre, cuando comiencen a terminar algunas variedades de invierno. Uno de los principales problemas está relacionado con la diferencia entre el costo de producción y el precio que recibe el productor. Según explicó Molo, existen estudios que ubican actualmente el costo de producir un kilo de mandarinas o naranjas entre $120 y $130, mientras que los productores están vendiendo la fruta a valores que van desde $50, $60, $70 y $80 por kilo, llegando a unos $100 en las mejores variedades. “Estamos vendiendo un 40, un 50% menos del costo de producción”, afirmó. Y fue contundente al describir el escenario actual: “Hoy la citricultura estamos produciendo a pérdida”. “Esperemos que esto vaya mejorando y por lo menos vender las frutas al costo de producción, que es lo que necesitamos para salvarnos nosotros”, sostuvo. “Hay lotes sin cosechar, sin hacerle ningún tipo de tarea porque no han podido vender, no han podido juntar el efectivo para volver a reinvertirlo en la citricultura”, señaló. “Los insumos han aumentado en dólares, no aumentó el dólar, pero los insumos aumentaron en dólares. El combustible sigue aumentando, la energía eléctrica sigue aumentando”, enumeró. Por eso, consideró que una de las claves para recuperar competitividad es reducir los costos que pesan sobre la actividad. “Hace falta bajar un poco los costos: energía eléctrica, combustibles, cargas sociales. Es muy complicado para el productor seguir sosteniendo la actividad”, sostuvo. Consultado por el ingreso de productos provenientes del exterior, Sostuvo que actualmente la fruta cítrica importada no representa el principal inconveniente para los productores entrerrianos. A la problemática económica se suma la preocupación por las condiciones climáticas previstas para los próximos meses. “Los lotes cítricos a la costa, a la vera del lago, por ahí no podemos entrar a fertilizar, a pulverizar o a cosechar si hay mucha agua”, explicó. Además, señaló que el exceso de lluvias podría afectar directamente las tareas necesarias para preparar la próxima campaña. Mientras los productores esperan una mejora hacia fines de agosto y principios de septiembre, el objetivo inmediato, según planteó Molo, es recuperar al menos un precio que permita vender la producción al costo de producirla y sostener la actividad.
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