Buen día, buen miércoles. El equipo de GPS te saluda por las radios de la UNER. ¿Cómo va?

Hola, buenos días, Tiago, equipo. ¿Cómo andan? Bueno, qué placer estar en la radio de mi universidad, de la UNER.

Un placer para nosotros charlar unos minutos y conocer un poco más. La verdad que, después de ocupar un lugar importante en el Gobierno provincial, ¿qué fue lo que te hizo sentir que era el momento de volver a Paranacito y asumir este desafío político?

Bueno, en realidad el trabajo, si bien se define un poco… Soy una persona que tiene 43 años y que, a lo largo de estos pocos o muchos años —depende de quién esté escuchando sabrá decir si es poco o mucho—, he realizado muchas tareas, casi todas dentro del ámbito periodístico, de la producción periodística. Pero uno no deja de ser nunca del lugar de donde salió. Yo ni siquiera soy del pueblo de Villa Paranacito; soy de una especie, pensándolo como en Paraná, de un arroyo interno, del delta profundo del sur de la provincia de Entre Ríos, donde me crié, hice la escuela primaria, después vine al pueblo, a Paranacito. La verdad que es un lugar que siempre está en mi corazón, que visito, vengo, hablo y estoy presente, te diría, casi todo el tiempo. Tengo el corazón dividido por una ciudad que me acogió y me brindó trabajo y estudio, como es Paraná, pero siempre con el anhelo de estar acá, de vivir acá, de caminar las calles de tierra. Y más allá de lo romántico que pueda sonar, siempre tratar de aportar un granito de arena, hasta que llega un punto en el que eso empieza a agrandarse un poco más y la pasión de tratar de hacer cambios importantes, que uno ve que son necesarios y que también ve que no hay nadie que intente pregonarlos, al menos a mí me movió la aguja. Eso me hizo volver a hablar con gente, a formar equipos, a darle lugar a los jóvenes que no son escuchados en este pueblo y tratar de dar un cambio, así como yo lo hice en mi vida, hacerlo también en el futuro del pueblo.

Está bueno esto cuando hablás de tus raíces y de tu vínculo con las islas. ¿Qué cosa creés que solo entiende alguien que nació y creció allí y que hoy puede convertirse también en una fortaleza para gobernar?

Acá lo principal, y lo que no entiende nadie, es primero lo geográfico. No entienden muy bien cómo es esto de que los ríos son calles, si todo el pueblo es río, si es Venecia. Bueno, no, estamos muy lejos de ser Venecia. Pero creo que lo más importante es la resiliencia. Esto de que, después de la adversidad, uno vuelve a reconstruirse. Esa es la materia prima del isleño. El agua, las crecientes, los repuntes, todo te va forjando, te va fortaleciendo. Yo creo que ninguna persona de la provincia de Entre Ríos, capaz algún diamantino, un victoriense o un gualeyo que conozca un poco el Delta, sabe de lo que estoy hablando. Cuando uno se inunda no pierde solamente la casa. Cuando te inundás, perdés recuerdos, progresos, todo se destruye en horas. Después tenés que volver a empezar. Yo creo que el isleño lo ve como algo cotidiano y quizás ni siquiera se da cuenta de esa fortaleza tremenda. A veces pienso cuando veo en Paraná que se incendia una casa o que se desborda un arroyo y se lleva una vivienda, que eso aparece como una tragedia enorme. Imaginate que algo así afectara al 80% de Paraná. Bueno, acá pasa. Y pasa seguido. Contra eso estamos tratando de luchar, pero también de aprender y de llevarlo como una manera de construir fortaleza y resiliencia.

Tu experiencia fue principalmente en comunicación y también en gestión pública. ¿Qué herramientas de ese recorrido pensás aplicar para mejorar la administración municipal y acercar el Estado a los vecinos?

Bien. Pese a lo que se diga, el gobernador Rogelio Frigerio siempre está hablando de los derechos que tienen que llegar a todos y de la presencia del Estado para todos. A veces hay una tergiversación de esto. Creo que acá, en Paranacito, hace falta mucha presencia del Estado municipal en cuestiones como las calles, que son de tierra como en todo pueblo, la poca iluminación… Hay una especie de cierto abandono. No quiero hablar con críticas, pero yo hace veinte años que voy y vengo a Paraná y en este pueblo lo único que veo son algunas casitas nuevas y algún emprendimiento privado, no mucho más. Lo que hay que hacer es abrir las puertas, dejar los escritorios guardados y que todos y cada uno de los funcionarios municipales, como es el mandato del gobernador en la provincia, salgan a la calle a escuchar a los vecinos. En tiempos complejos de crisis económica, gestionar, escuchar y caminar la calle todos los días, para bien o para mal, dejando de lado la comodidad del escritorio. Y después, en términos comunicacionales, la devolución de esa caminata tiene que transformarse en gestiones, en expedientes, en militancia de esos expedientes. Creo que te estoy hablando más como un funcionario de la administración que de la comunicación. La comunicación acá es un tanto compleja porque medios de comunicación prácticamente no hay, más allá de algún Instagram o algún Facebook. Pero creo que está cortado el nexo entre lo que se hace y lo que se comunica. Puede ser poco o mucho lo que se haga, pero el vecino no está muy enterado. Así que, humildemente, vamos a dar un golpecito de timón con eso. Pero insisto en que la comunicación, que no solamente pasa por los medios, va a ser el cara a cara con los vecinos, tanto en campaña como en gestión. Los escritorios guardados y las zapatillas, a llenarlas de tierra.

¿Ha traído alguna complicación esto que nos mencionabas anteriormente? Las inundaciones, las complejidades propias del territorio… ¿Qué desafíos generan para la producción, el turismo y la infraestructura?

Claro. Todo se paraliza. Acá tenemos un importante número de cabezas de ganado dentro de las islas, cuyo movimiento es carísimo y no hay barcazas registradas para trasladarlas. Si viene una creciente de golpe, como podría ocurrir ahora, los productores agropecuarios tienen un gran problema, tanto los chicos como los grandes. Hay productores que tienen 40 vacas, otros muchas más, pero todos están preocupados. Se habla ahora del fenómeno de El Niño. Se está dando en las costas del océano y eso significa que va a aumentar la temperatura entre dos y dos grados y medio, lo que hará que aumenten las lluvias en las cuencas de nuestros ríos, tanto en la del Uruguay como en la del Paraná. Ambos ríos llegan a Paranacito, desembocan en esta zona, así que imagináte que si el agua viene por los dos lados estamos muy complicados. Si bien al pueblo se le hizo una obra de defensa enorme, que abarca aproximadamente el 80% de Villa Paranacito una obra que hizo el gobernador cuando era ministro del Interior, pareciera ser que no vamos a tener mayores complicaciones en cuanto a la vida cotidiana dentro del casco urbano. Pero se corta la ruta, no entran suministros, no llegan medicamentos, todo es mucho más engorroso. Si tenés un enfermo hay que trasladarlo en lancha hasta la ruta para que pueda seguir viaje.Eso que yo te decía antes, el isleño sabe más o menos cómo transitarlo, pero no por eso deja de ser un tema complejo. Ahora estamos trabajando sobre las alertas, escuchando lo que puede ocurrir con este fenómeno de El Niño, para saber si vamos a tener crecientes o no. Estamos ocupándonos, porque la preocupación sola tampoco es una buena estrategia.

Más allá de todas esas situaciones, se conoció una buena noticia en las últimas horas con la inversión que dio a conocer el Gobierno provincial para concluir el edificio de la Unidad Educativa de Nivel Inicial N° 11 «Sonrisas de Sol». ¿Qué significa esa obra para Paranacito?

Capaz que uno no se da cuenta de lo que significa porque ve un elefante blanco en el medio del pueblo desde hace trece años, deteriorándose todos los días, y uno termina acostumbrándose a lo malo. Pero cuando fui ayer a participar de la apertura de sobres, que se hizo en el Salón de Usos Múltiples de la Escuela N° 1 de Paranacito, y vi a las docentes, a las maestras jardineras como les decíamos nosotros cuando éramos chicos, emocionadas, filmando el momento… Había docentes que, cuando empezó la obra, tenían cuatro años de edad y hoy ya son maestras. Todavía no habían visto que ese edificio se terminara. Es algo inexplicable. Pero bueno, el pasado es pasado. Finalmente se abrieron los sobres y, en un plazo estimado de diez meses, con una inversión superior a los 500 millones de pesos, se va a poder terminar. La emoción que vi ahí, en una simple apertura de sobres, fue enorme. No nos olvidemos de la postergación que tiene el sur entrerriano. Una Unidad Educativa de Nivel Inicial es el lugar más apropiado para que los gurises puedan desarrollarse. La contención y la comprensión que tienen las docentes del nivel inicial hacen que la educación sea muy productiva y de muy buena calidad. Hoy ellas están trabajando tres docentes en una habitación de dos por dos con cuarenta chicos. Es complicado absolutamente todo: el trabajo, la enseñanza y el aprendizaje. Así que esta es una gran noticia para el pueblo y muy festejada. Hoy también estaba en comunicación con el presidente del Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda, Manuel Schönhals, quien me comunicaba otra gran noticia. Uno de los grandes problemas que tenemos acá es la vivienda. Me confirmó que, en un plazo de doce meses, a partir del primero de septiembre, se van a terminar cincuenta viviendas. Paranacito tiene un déficit habitacional cercano a las cuatrocientas familias. Que hoy se terminen cincuenta viviendas que estuvieron paralizadas durante diecisiete años, gracias a una decisión del gobernador y con inversión provincial, es una noticia enorme para el pueblo. Siempre hago comparaciones con Paraná porque sé que mucha gente de allá no conoce el sur entrerriano. Para ponerlo en perspectiva, es como si al paranaense le anunciaran tres mil viviendas nuevas. Es una noticia realmente muy importante y seguramente en las próximas horas todos se van a estar enterando.

Muy contento por todo esto, y deportivamente medio cabizbajo, pero bien.

(Risas).

Ya lo vamos a preguntar. Las últimas dos tienen que ver con eso. La última en relación a la política. Actualmente está como presidente municipal César Melchiori. Él integra Juntos, ¿no?

Él es intendente por el Partido Justicialista.

Ah, bien, me había confundido.

Gobierna el doctor Melchiori desde el año 1991, con algunas intermitencias entre su gestión y la de su señora esposa, Carmen Toller. Tres veces fue intendente él y tres veces la profesora Toller.

O sea que el justicialismo viene conduciendo el municipio de Villa Paranacito desde 1991.

Desde 1991 hasta la fecha.

Bien, ahí está el desafío.

Por supuesto. Y quiero decir que bien ganadas han tenido todas sus intendencias, sus senadurías y sus diputaciones, porque han logrado captar el voto del pueblo. No tengo absolutamente nada para reprochar en ese sentido. Solamente quiero contarle a la gente, caminando y conversando con los vecinos, que puede haber una alternativa. Después soy muy respetuoso de la democracia y de lo que decidan siempre los vecinos. Eso no lo cuestiono. Si gobiernan desde 1991 hasta hoy es porque el vecino así lo decidió con su voto y no me queda más que respetar esa decisión.

¿Ya se encuentra Paranacito en campaña, Fermín?

Sí, por supuesto. Más que antes.

¿Vas a extrañar ir a la cancha de Patronato?

Alguna vez nos vamos a escapar. Sufrimos mucho por televisión, la verdad. Soy de ir también de visitante. Como dirigente he recorrido varias canchas en este torneo. Le traía suerte al equipo porque nunca perdíamos, así que…

Lo vas a mantener.

Pero el mensaje que quiero dejar para todos los paranaenses, apoyen o no apoyen, sean hinchas o no de Patronato, es que la cancha de Patronato es una plaza que hay que defender. Hay que volver a la cancha. Es muy barato ir a la cancha si lo ponemos en perspectiva. Dos veces al mes, pagando una cuota de 23 o 25 mil pesos, podés disfrutar de un espectáculo de nivel nacional. Hay que apoyar. No hay que perder la plaza. Y para el hincha y el socio de Patronato, que creo que tienen algo muy parecido al isleño, que es la resiliencia, reconstruirse desde la nada, creo que este es el momento de acompañar, de bancar y de salir adelante. Como hemos salido mil veces. No tengo ninguna duda de que vamos a salir y vamos a andar muy bien. Los malos momentos pasan, como pasan las inundaciones acá en las islas. Lo que nos define es cómo nos levantamos después de eso.

Fermín Tristán, gracias por estos minutos con el equipo de GPS por las radios de la UNER.

Les mando un gran abrazo y gracias por el espacio que me brindaron.

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